08 Nov 2008
Cuándo
category: don't make me laugh
Winamp: hide - EYES LOVE YOU (Piano Version).mp3
Humor: curiosa
¿Si mi presidente viaja todos los días a uno o varios lugares distintos, conferencias y reuniones, cuándo tiene tiempo para gobernar?
06 Nov 2008
Painting again
category: victoria
Winamp: Dope HEADz - evening rose.mp3
Humor: mejor
Como se puede observar, hay diseño nuevo. Con ustedes,
Dios~, digo, Gackto-sama ♥. Hacía mucho que tenía ganas de diseñar algo de él. Así que este es el resultado. Esa sesión de fotos en la revista
oricon style me tenía tan, pero tan enamorada, que tuve que utilizarla.
Good bye, Heath, we'll meet again soon~ ^^.
Estoy de mejor humor, a pesar que es el segundo día de mi adorado período menstrual (¿por qué mierda nací mujer?), y que mis obsesiones llegan a su punto cúlmine. Estoy pintando una remera blanca que me compré. Si Leo tiene su cámara digital disponible este domingo, posiblemente pueda tomarle una fotografía junto con el dibujo de Yoshiki.
Estar ocupada, indudablemente, me pone de buen humor. De tan buen humor que casi no siento dolores.
04 Nov 2008
Y a mí qué me importa
category: ¡mierda!
Winamp: Gackt - Road.mp3
Humor: enojada
Vota el mundo, dicen.
¿A mí qué mierda me importa si gana Obama o McCain? ¿qué es eso de "vota el mundo"? Yo no voto. No tengo el derecho. Y no me importa. No vivo allá. Y menos de la mitad de su población conoce mi país.
No me importa quién gane. No me importa su país. Y mucho menos sus elecciones.
Muerte a los medios masivos de comunicación.
31 Oct 2008
I HATE FANGIRLS
category: ¡mierda!
Winamp: girugamesh - patchwork.mp3
Humor: irritada
21 Oct 2008
Permiso
category: victoria
Winamp: X Japan - I.V.mp3
Humor: en las nubes
Hace un año y medio que estoy enamorada de un empleado chino del supermercado que está a pocas cuadras de mi casa.
Nunca le pude hablar, ni siquiera mirarlo a los ojos.
Hoy pude.
Y tiene la una voz muy suave.
Lo más patético del caso es que me bajó la presión en cuanto le dirigí la primera palabra: "
permiso". Sentí que me iba a desmayar.
15 Oct 2008
Shh
category: familia
Winamp: acid android - Purification.mp3
Humor: bien
Hace rato que tengo ganas de escribir sobre esto. Quizás si lo escribo en el momento que más me duele, que más me afecta, termino volcando en palabras cosas que no son ciertas, y que simplemente diría en un mal momento. Así que, quizás hablar con la cabeza un poco más fría, sea mejor.
Es algo que me perturba. Que me molesta. No. En realidad no me molesta. Me frustra. Me hace sentir que no sirve de nada todo lo que hago. O mejor dicho, lo poco que hago, como hija, como miembro de una familia, que es casi, casi lo único que tengo. Y que respeto muchísimo.
Me hierve la sangre cuando la gente habla del concepto de familia. Detesto el concepto de familia. Pero amo la mía. ¿Por qué entonces no puedo tolerar que se hable al respecto? porque siento que nadie tiene familia en sí. Que nadie parece valorarla en serio. Todo el mundo la ve como una institución más del sistema, donde mamá y papá nos enseñan a ser un capitalista más, a cagar con educación y diplomacia al resto, a independizarnos bien tocamos los veintiún años y no pisar más la casa, sólo los domingos, para recordar que mamá y papá son los futuros abuelos de los futuros nietos, que a su vez, debemos educarlos como nuevos capitalistas cagadores y racistas. Y así, por los siglos de los siglos.
Y la concha de su madre.
Me revienta. Me da náuseas. No tolero los comerciales televisivos con una mesa familiar, ni a la madre abrazando a su hijito luego de ponerle la cremita, ni a los bebés expuestos por pañales, ni nada de eso.
No lo tolero.
¿Por qué me molesta? ¿por qué no ignorarlo, como hago siempre que el televisor está prendido? porque es el mismo televisor el que despierta disputas en mi propia mesa. En mi casa, en mi familia. Cuando hay una discusión, todo termina en una sola cosa: papá no está más en casa, mamá está muy deprimida, su madre no aparece en esta casa hace más de tres meses, y está sin visitar a sus nietos y a su hija, y mis hermanos no le tienen paciencia. A ninguna de las dos.
Está bien; yo tengo mucha paciencia, lo reconozco. Pero hay cosas que tienen que tener su tolerancia. Hay cosas que, si bien cansan, deben ser calladas y tratadas con pinzas para mantener las cuatro paredes de esta casa en armonía. Sin burlas, sin exageraciones, sin reproches, sin discusiones que no valen la pena. Es algo tan fácil como callarse. Nada más. Hablar con alguien que no escucha no tiene sentido, ¿entonces porqué agregar más leña al fuego si uno puede quedarse callado y en mejores condiciones para todos?
Llegué a la decepcionante conclusión que mi madre cree que no me importa mi familia. No solo que no me importa, que no sabe qué tan importante es para mí. No sabe tampoco cuánto anhelo tener a todos reunidos, contentos, y tan compañeros como siempre fuimos. Porque tengo la suerte de tener dos hermanos, uno tres años mayor y una tres años menor, y llevarme con ellos como si fueran verdaderamente, mis mejores amigos.
No lo sabe.
Cree que si es por mí, me iría de esta casa. Y es por eso que cuando estaba alucinando hace precisamente un mes, creyó que yo había huido sin dejar rastro. Tiene miedo de ello. Pánico.
¿A dónde voy a irme? ¿yo? La amenacé, cuando era más chica, con que me iba a ir. Y es cierto: estuve a punto de irme cuando estaba muy enferma. Ni mi papá ni ella comprendieron que yo estaba enferma, que lo mío no era un capricho. Y para mí, cualquier lugar en el mundo, era un hogar para mí, excepto esta casa. Ahora sucede todo lo contrario. A penas puedo despegarme de la vereda. No tengo a dónde ir porque simplemente tampoco lo busqué. Porque no me gusta cómo son las cosas afuera. Sino, ya me habría ido. Sino, ya tendría dónde para todos los fines de semana, todas las tardes o algunas noches. Tendría más amigos. Y no. No los tengo, porque no los necesito, porque no los quiero, y porque no los podría mantener. Porque no tolero a la gente, porque soporto el trato con gente nueva, porque soporto que me toquen.
¿Sabe eso?
No.
Cree que yo me iría sin remordimientos. Que yo con mi abuela hablo cosas que no hablo con ella. Lo cual es mentira. Y la entiendo: si su propia madre no confía en ella, entonces ella siente que tampoco puede confiar en mí.
La última vez que fui a lo de mi abuela tuve ganas de decirle unas cuantas cosas que, por supuesto, callé. No tolero que hable mal de mi madre. De por sí, no soporto que la gente hable mal de mi madre. Me enferma la gente que se tira a hablar por hablar y termina diciendo cosas de mi mamá como si la conocieran. Y hasta les sobra paño para agregar "dejala, es una pesada, es una irresponsable que no sabe lo que dice y te hiere". Ahí me dan ganas de romper lo más próximo a mis manos y partírselos por la cabeza. Me enferma que hablen mal de ella. Y mi abuela, más. Precisamente porque es su madre.
Entonces cada vez que me recordaba que su queridísima hija Susi es mejor hija que mi madre, la sangre me hervía. ¿Cuál es la necesidad de comparar hermanas?
"Susi es un angelito. Ella nunca habla, nunca grita, no dice nada. Se acuerda de llamarme siempre, me viene a ver... y tu mamá es un desastre. Ella me odia."
ELLA ME ODIA.
Mierda... ¿eso pensará mi propia mamá de mí? ¿que la odio? Cuando si hay algo que nunca pude describir es el amor que siento por ella. Lo perdida que me siento cuando me pongo a pensar que ella es otra persona, pero que en un momento fuimos una, cuando yo estaba dentro de su vientre. Y eso a veces, me hace pensar en todo y en nada a la vez. ¿Cómo explicar eso? ¿cómo transmitirlo?
Yo no la odio. Mi mamá no odia a mi abuela. Simplemente no dispone de tanto dinero ni tiempo libre como mi tía Susi. Y por eso es mala hija. Por eso es una flor de yegua, una hija de puta, una tremenda porquería.
Porque mamá no abrazó a mi abuela en el funeral de mi abuelo, es una porquería. Susi lo hizo.
¿Es que acaso todos tenemos que ser iguales? ¿acaso no nos podemos sentir precisamente inútiles y no abrazar a alguien cuando lo necesita, simplemente porque no nos damos cuenta de ello en el momento? ¿eso es ser una porquería? ¿es simplemente ser humano, sentir también? ¿qué pasa si mi mamá se sentía tan destrozada como mi abuela, y no sabía siquiera cómo tomarse la situación?
Porque fui mi mamá la que llevó a mi abuelo al hospital, porque todo se había ido al demonio. No Susi. Ni mi tío.
Pero de eso no se acuerda.
Entonces yo soy una mala nieta por no haber ido al funeral. Y mis primos son los mejores nietos. ¿O no?
No. Porque mi mamá se cansó de repetirme que yo soy la nieta favorita de mi abuela. Que yo tengo algo especial para ella. ¿Que fui anoréxica, quizás?
No entiendo. Son cosas que no entiendo. Y son cosas que no se pueden solucionar con las palabras. Porque éstas no alcanzan. Jamás es suficiente. Por más que uno lo repita todo el tiempo. Por más que uno se desviva por ellos. Jamás es suficiente, y nunca va a serlo.
Entonces, ¿siempre van a creer lo mismo? ¿siempre va a creer mi abuela que mi mamá la odia? ¿siempre va a creer mi mamá que yo le cuento todo a mi abuela y a ella no? ¿siempre va a creer que me quiero ir de casa, cuando en realidad estoy cada vez más atada a ella?
Y me doy cuenta que los causantes de estos problemas con aquellas frases que decimos de más, cuando estamos enojados, y hieren a todos. Y quedan. Quedan en el subconsciente. Y no se van más.
Más que nada cuando uno ya supera los cincuenta años.
08 Oct 2008
"Extraño a Lucas"
category: recuerdos
Winamp: Heath - Daydream.mp3
Humor: memoriosa
Tengo un diario que escribo a mano desde el 2006. Hoy se me dio por releer lo que escribía antes. Y me sentí tan estúpida. Hay muchas cosas que dije que ahora me cierran muy bien, y me entiendo mejor en algunas cosas. Pero hay otras que no puedo evitar sentirme una terrible estúpida.
Por ejemplo, cuando hablaba de Lucas. Qué chica tarada, por favor. Más tonta no pude resultar, ciertamente. Lo extrañaba. Y lo peor del caso es que había veces que lo extrañaba en serio. Que no quería que se fuera a La Plata, que no quería que volviera a caer en las drogas, etc.
Y pensar que él siquiera me escuchó la última vez que hablamos antes que partiera. No entendía, literalmente, nada. Ni él, ni Poro. Todavía, me acuerdo, que me había preguntado si no quería que nos volviéramos a ver en el cumpleaños de mi hermana. Pero que caería en mi casa drogado, seguramente.
Yo entiendo que no estaba en sus cabales... pero... ¿había la necesidad de decir algo así? En casa todos lo queríamos. No entiende lo que tiene hasta que no lo pierde, es increíble.
A mí me pasan esas cosas, pero lo de él es importante.
No volvió a llamarme. Ni a mandarme mensajes, ni nada. Si vuelve a hacerlo, por alguna de esas casualidades de la vida, ya se qué voy a hacer. Le voy a mandar esas hojas que tengo, así se queda conforme. "
Aldana estuvo enamorado de mí, qué pro que soy".
Así se saca las ganas. Y todas las dudas.
Anita me dijo que lo vio en Monte Hermoso, el día de la primavera, acompañado de una chica que era su pareja. Ahora entiendo porqué no volvió a llamarme.
Y entiendo que sienta soledad. La soberbia que tiene, seguramente, no lo acompaña todo el día. Se debe tomar un descanso, revelándole la verdad: te crees mucho antes de serlo. Y por eso te pensás que todo el mundo va a estar a tu disposición cuando vos lo necesites, en el tiempo exacto que lo necesites.
Yo era así antes. Pero bueno... dicen que algunos se cansan a justo tiempo. Y es cierto.
Creo que si me quedaba atada a él, hoy me sentiría más inútil de lo que ya me siento.
¿Por qué Lucas otra vez? Porque además de haber leído el diario… tuve un asqueroso sueño anoche con él.
Que luego Pata supo suavizar muy bien. Soñé que me abrazaba. Me levanté tan anonada que mi mamá se preocupó. Qué lástima que solo fue un sueño. Fue uno de los abrazos más profundos que sentí en mi vida.
26 Sep 2008
¿De qué lo querés?
category: familia
Winamp: Iron Maiden - Wasted Years.mp3
Humor: tranquila
Acabo de dejar una torta en el horno. Esta vez la tuve que hacer más pequeña porque no había suficiente harina leudante, y como odio el polvo de hornear, la hice más chica así, en el caso que resulte un fracaso, no tengo que andar llorando los huevos y el azúcar desperdiciados.
Si bien el día no está para andar con el horno, algo tenía que cocinar. Ya se me hizo costumbre. Más que nada porque no hago nada en todo el día, y creanme que estar sin hacer nada cansa.
Mamá está cocinando mejor desde que decidí volverme vegetariana. Si bien ella siempre se preocupó por alimentarnos bien, últimamente no salíamos de unos cuatro o cinco platos.
Como ella está mejor que nunca (realmente parece la madre que tenía cuando yo a penas cumplía once años), la veo con más ganas de hacer las cosas que nunca. Y entre ello: la cocina. Y lo mejor de todo es que lo hacemos juntas. Ojo, nunca tuve problemas de comunicación con mis padres (quizás sí cuando estuve muy enferma de anorexia), pero compartir un espacio tan entretenido como la cocina, hace que las cosas en la casa funcionen mejor.
No puedo evitar, sin embargo, que me pregunte veinte veces al día qué comí, qué no comí, si merendé, si desayuné, si tomé o no leche. Pero me lo merezco. Así que le contesto con la mejor sonrisa, haciendo de cuenta que no me molesta.
Un episodio que me sorprendió hace unos días me dejó pensando un poco. Creo que fue antes de ayer. Como me está por venir, me agarran antojos. Encima hacía calor... así que las ganas de comer helado se multiplicaron terriblemente.
Le pregunté a mamá si no podía llamar a una heladería del centro para pedir un kilo y que quedara para quien quisiera servirse. Me dijo que no, que estaba muy caro, que esperara a que papá volviera con más plata el fin de semana.
Así que me resigné, volviendo a la computadora... las ganas seguían. Mi hermana, sentada al lado mío, resolvía problemas de matemática para el colegio. Y de repente, sonriendo de oreja a oreja, me dijo "no será helado de París, pero te puedo ir a comprar uno acá a la vuelta. ¿Lo querés de frutilla y limón? sí, sí, dale. Te compro uno de seis pesos".
Yo, atónita, no entendía nada. ¿Ella, pagarme un helado a mí? Está bien que nos llevamos muy bien, pero jamás hubiese esperado que moviera su hermoso trasero de la silla por irme a comprar un helado a mí (mucho menos si no había ido hacía unos días a comprar unas velitas para mi hornillo).
Emmanuel, al escuchar que yo le decía que no, que se dejara de joder, preguntó qué pasaba. Y mi asombro fue más grande aún.
"Llamá a París, pedí un kilo, que yo lo pago". Y tomando se sus ahorros la plata, la dejó encima del escritorio de la computadora. Me quedé helada.
¿Desde cuando en casa todos se pelean por comprarme helado? Está bien, reitero, que vivamos a los besos entre los tres, que nunca falte el abrazo y las caricias... pero... ¿cuál era la desesperación por pagarme el helado?
"Pedite chocolate con almendras y dulce de leche granizado", me dijo. Emmanuel no puede comer ninguno de los dos, ya que es alérgico al chocolate.
Ahora me pregunto si lo hicieron porque ellos también están asustados, inconscientemente.
19 Sep 2008
eat it
category: victoria
Winamp: acid android - unsaid.mp3
Humor: aliviada
Qué lindo es decirle a tu mejor amigo todo en la cara. Todo lo que te molesta, todo lo que te dio por las pelotas. Todo lo que, atragantado hace tanto tiempo, no te deja ni tragar de la bronca que tenés.
Es hermoso.
16 Sep 2008
Increíble
category: victoria, familia
Winamp: Toshi - Asphalt Jungle.mp3
Humor: muy bien
Como si haber cometido ese error, y haberse drogado involuntariamente haya hecho que su cuerpo recuperara las fuerzas, mamá está mejor que nunca.
La veo y no puedo creer que sea la misma que hace dos semanas, cuando, de malhumor hacía todo sin ganas, dormía mucho y comía solo para subsistir.
Señoras y señores, mi mamá engordó cuatro kilos. Sí. Y ve mejor. Y está de buen humor. No se cansa, y anda de acá para allá todo el día, de compras, cocinando, plantando, podando, limpiando. Sonríe, hace más chistes que nunca y no se queja. Entiende todo mejor, y parece que hubiese rejuvenecido diez años de repente.
No puedo creerlo.
Simplemente pienso que ahora soy yo la que estoy alucinando. Pero no. Es verdad. Jamás creí que esto iba a pasar, sinceramente. Soy muy pesimista, y lo sé. Pero jamás pensé que las cosas se iban a revertir. Que mamá iba a mejorar, que las cosas iban a volver a ser como antes.
Y hay que sumarle la actitud de mi papá, que cada vez más parecida a la de hace unos cuantos años atrás, lo estoy viendo más seguido. Más preocupado. Con mejor humor. Más conversador. ¢®Hasta conversa con mí hermano! Casi no creo estar despierta cuando los encuentro hablando de cualquier tontería.
Estoy más tranquila que de costumbre. Ver a mi familia mejor que nunca es una de las cosas más lindas que me han pasado este año.
Los días que mamá estuvo enferma, lo admito, fueron el infierno mismo. Me sentí más sola que nunca, abandonada y asustada. Nerviosa e insana. Pero a pesar de pagarlo tan caro, el esfuerzo se nota. Y todo mejoró.
No tenía esperanzas. Porque no las tenía en lo absoluto. Al contrario, imaginaba lo peor.
Pero nuevamente, la vida pasó enfrente de mis ojos, para demostrarme que no todo es como yo pienso. Sino, todo lo contrario. Como siempre.
Lo único que veo extraño, es la actitud de mis padres respecto de mi alimentación. Sí, es verdad, estoy mucho más delgada. Adelgacé mucho los días que mamá estuvo grave. No me pasaba un bocado por la garganta. A penas me esforzaba por un té de tilo para poder relajar el estómago, que lo tenía echo una piedra.
Se me achicó el estómago y estoy comiendo menos, me lleno más rápido. Y para colmo, se me nota automáticamente en el rostro, marcándoseme los pómulos.
Estoy consciente que de la anorexia no se recupera nadie. Que el anoréxico es anoréxico toda su vida, por más bien que esté físicamente. El trastorno es mental e incurable.
Pero no voy a recaer, si eso es lo que ellos temen.
Además, les planteé la idea de comenzar una dieta vegetariana. Desde aquel desagradable episodio de tener que cocinar albóndigas, no puedo siquiera verla en imágenes. Al principio, mamá creyó que estaba bromeando. Pero ahora la veo preocupada, y me sigue todo el día con la comida. Si tomé o no leche, si merendé, si comí huevo, si comí esto o lo otro. La noto preocupada. Sin asustarme, claro, pero asustada al fin.
Tiene miedo, y se le nota. Es más, creo que no es buena idea intentar cambiar mi dieta. Si veo que las cosas no funcionan, que todo se presta para discusión, lo mejor va a ser bajar la cabeza y soportar, al menos, milanesas.
Como siempre, sedo. Odio las discusiones. Y más ahora, que las cosas están tan, pero tan bien.
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